La edad y seguir siendo Una Misma
En ocasiones, algunas mujeres me dicen con buena intención: «Si te tiñeras el pelo, parecerías más joven!», otras en cambio, me dicen: «Es que las canas te hacen mayor». ¿Por qué estos comentarios vienen precisamente de mujeres? Y es curioso y fuente de otra reflexión en otro momento.
Y ahí, con esos dos comentarios es donde empieza mi reflexión.
Las dos frases parecen decir lo mismo o suenan parecidas, pero en realidad son totalmente opuestas. La primera me empuja a fingir, me dice que si hago algo voy a parecer más joven, es decir voy a aparentar algo que ya fui y que ya no soy. La segunda me señala como si mi estado natural fuera un error, «hacerse mayor», uff que pecado no?, es decir que con mi pelo natural parezco mayor!… Todo esto son construcciones artificiales de una mentalidad incrustada en la actualidad. Es como si no aceptásemos lo que la vida en realidad es, es como vivir a contracorriente y en constante lucha.
Y yo me callo una parte de mi historia: que yo me he teñido el pelo durante décadas, por supuesto, y desde jovencita empezando por mi madre. Ella me decía «nena ya tendrías que teñirte que tienes canas»…. Durante todo ese tiempo, también seguí la regla no escrita. Pero llegó un momento, un clic de consciencia, en el que me dije: «basta, es la hora de quitarme todas las máscaras y dejar de aparentar», supongo que es cuestión de madurez.
Fue entonces cuando me vi al espejo y reconocí que seguía siendo yo aun con mis canas. La de ahora, no una versión más joven que intentaba mantener a la fuerza.
Y de esta manera, mi reflexión: si tengo 56 años y canas, lo que aparento son simplemente mis 56 años. Es lo natural y lo verdadero. La mujer que se tiñe no aparenta su edad real, no?, entonces significa que simula ser más joven. Yo ya no quiero simular. Con canas no parezco mayor, con canas muestro mi edad, mis años.
Para mi, volver a teñirme sería como dar marcha atrás en mi propio camino. Sería traicionar a la mujer que decidió por fin mostrarse tal como es. Cada cana es parte de mi historia, de todo lo que he aprendido y vivido. Ocultarlas sería como menospreciar mi propia vida y en definitiva no tengo que aparentar nada por nadie, sólo se trata de ser una misma sin pensar en lo que el resto de la gente pueda pensar de mi apariencia.
Así que, al final, mi respuesta a esos comentarios es la misma: Yo ya jugué a ese juego, ahora he elegido la libertad de ser fiel a mi misma. Se trata simple y llanamente, de quererme y aceptarme tal como soy hoy, con mis años y con mis canas. Ya no juego más.
Porque ésta, soy yo y muy orgullosa y satisfecha de toda mi vida hasta ahora. Todas las decisiones y experiencias me han traído hasta aquí y es tan gratificante saber que de ellas he ido aprendiendo y creciendo. Cuando no se aparenta, cuando se es, la sensación de libertad y de seguridad es abrumadora.
